Alinka Echeverría exhibe sus pinturas sobre la Virgen de Guadalupe en el Instituto Francés de América Latina

Sus ropas se ven sucias, los zapatos desgastados, son rostros anónimos, pero todos portan algo en común: en sus espaldas cargan una imagen de la Virgen de Guadalupe. Son 300 peregrinos que en su camino al cerro del Tepeyac para rendir culto a la patrona de México fueron retratados por la artista mexicana Alinka Echeverría.
Una selección de esas imágenes captadas entre 2009 y 2010 se exhiben a partir de este miércoles en la galería del Instituto Francés de América Latina (IFAL), que luego de permanecer cerrada por diez años reabre sus espacios para dar cabida a exposiciones de artistas mexicanos y franceses.
Las 45 imágenes que integran la exposición “Camino al Tepeyac” forman parte de una serie de 300 fotografías en su viaje a la Basílica de Guadalupe, con las que la artista ganó el premio francés HSBC para fotografía.
En este trabajo fotográfico, la joven artista muestra la manifestación del poder icónico que la virgen de Guadalupe tiene en sus creyentes. Pero más que los rostros de los peregrinos, a la artista visual le interesa la apropiación que cada individuo le otorga al retrato de la virgen de Guadalupe, cuya imagen se impuso milagrosamente en la tilma de Juan Diego.

“Me llamó mucho la atención la manifestación visual de la fe, a través del icono que porta cada uno de los peregrinos, la representación que cada uno le da. Podemos ver en esta serie de 300 peregrinos, que cada una de las imágenes de la Virgen es muy distinta, cada uno le da una forma de enmarcarla, de decorarla, algunas están hechas por ellos mismos”, comenta en entrevista.
“Muchos de los reportajes sobre la Virgen abordan el dolor de la peregrinación, pero lo que yo quería mostrar es esa otra parte, la de la imagen”.
Por eso, para la artista mexicana, egresada de la carrera de Antropología Social en la Escuela de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Edimburgo, el discurso de esta serie fotográfica se centra en la relación que existe entre la imagen y la fe.
“Me cuestiono el fenómeno de cargar la imagen de la Virgen y llevarla al origen de la imagen sagrada original, el por qué siempre necesitamos una imagen para creer, por qué la imagen milagrosa se impuso, y a partir de entonces los mexicanos creemos en la virgen. La historia no es suficiente, siempre necesitamos una imagen para creer”, comenta.
El papel de la imagen en la sociedad
La artista manifiesta su interés por indagar en el papel que la imagen ha adquirido en la cultura contemporánea, la necesidad de tener una imagen para creer lo que sucede.
“La relación de la imagen con la fe la analizó aquí a través de la religión mexicana, pero en realidad me interesa a nivel general”, dice.
“Por qué si queremos a alguien necesitamos tener su fotografía cerca, en cualquier casa mexicana entras y hay fotografías de la abuelita, de los primos, de la familia; por qué para saber que una noticia es verdad el periódico tiene que mostrar la fotografía”, añade la artista.
Alinka Echeverría comenta que otro de sus trabajos que exploran la relación entre la imagen y la fe se expone actualmente en Londres. Se trata -explica- de una instalación de cajas de luz, con fotografías macro, que son los milagritos que los peregrinos le dejan a la Virgen de Juquila, en Oaxaca, para dar gracias o hacer una petición. “Me interesa analizar qué significa esta imagen, por qué se cree que se va a manifestar la petición si dejo esta imagen, qué pasaría si no las dejaría”, comenta.
Esta muestra, que se inscribe dentro de “La Fábrica de las imágenes”, un proyecto de reactivación cultural y artística intramuros del IFAL/Casa de Francia, estará disponible hasta el 14 de julio próximo. El IFAL se ubica en Río Nazas número 43, colonia Cuauhtémoc. La entrada a la exposición es libre.