Tips para pasar de nalgas de gelatina a trasero de acero

Hay dos verdades que debes tomar en cuenta mientras ejercitas tu trasero: las mujeres nacimos con más células de grasa en las pompas y la genética juega un papel fundamental en la apariencia de tu derrière. ¡Esto no significa que debas rendirte y mirar a tu trasero engordar sin poder hacer nada! Sólo significa que debes mirarlo con amor y aceptación para que los resultados sean los mejores.

De gelatina temblorosa a firme acero

1. Ballet de pompas: Apoyándote en una superficie estable que te quede a la altura de la cintura (el respaldo de una silla, por ejemplo), párate con la espalda recta y separa ligeramente tus piernas. Mantén tu pierna derecha y levántala poco a poco hacia atrás hasta que esté 30 centímetros arriba del suelo, sin inclinar la cintura ni doblar las rodillas. Aprieta los glúteos y cuenta hasta cinco. Deja que tu pie apenas toque el suelo y repite diez veces en cada pierna. Haz tres sets

2. Patada de burro: Colócate en cuatro puntos sobre el suelo, alinea tus manos con tus hombros y tus rodillas con tu cadera. Flexiona tu pie derecho y levanta tu rodilla derecha hasta que esté alineada con el hueso de tu cadera. Cuenta hasta cinco, apretando las pompas, y descansa. Repite de 10 a 15 veces en cada pierna. Haz tres sets.

3. Sentadilla contra la pared: Recargada contra un muro y cada uno de tus pies alineado con cada uno de tus hombros, haz como si te sentaras en una silla invisible. Tus rodillas no deben rebasar los dedos de tus pies. Mantén la posición por cinco o diez segundos, y lentamente regresa a la posición inicial. Haz dos sets de 10 a 15 repeticiones.

Para resultados óptimos debes incluir ejercicios de cardio por lo menos cinco veces por semana.

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