Yo soy 132 realizará marcha un día antes de las elecciones

Yo soy 132 en una actitud absolutamente retadora de la ley y de las instituciones, sin importarle la veda, afectar los derechos de terceros, decidió marchas el sábado 30 de junio, un día antes de las elecciones.

Dicen que se manifestarán para defender el voto libre. Sin embargo, sabemos que la presencia de agitadores de Morena dentro del 132, este movimiento que financia el gobierno del Distrito Federal y encabeza López Obrador, nos dice que esas marchas tienen una finalidad distinta.

Mientras López Obrador firma el compromiso de civilidad al que está convocando el IFE para que los resultados sean respetados, las organizaciones afines a las izquierdas se dedicarán a incendiar las calles.

López Obrador echó a perder el movimiento Yo soy 132 porque lo infiltró, lo corrompió al partidizarlo y al penetrarlo, lo fanatizó; es decir, lo apartó de los principios universales que debe defender todo movimiento social exitoso.

No sé cuantos jóvenes conozcan el origen de un movimiento como el de “los indignados” que ha tenido cierto éxito en Europa y en el que seguramente se inspiró el 132.

Los principios de esta insurrección pacífica nada tiene que ver con la defensa o el ataque a un partido o a una persona, tiene que ver con algo mucho más importante y trascendente para el mundo, con la necesidad de diseñar un modelo económico, político y social más justo.

Hace algunos días el rector de la UNAM, José Narro, lo dijo en Washington: el modelo económico y social aplicado en México está agotado, y es necesario acordar un cambio con todas las fuerzas políticas y sociales del país.

Ahí es exactamente donde el país necesita a los jóvenes, en la construcción de un nuevo proyecto de nación. Pero pretender crear un país distinto a partir de la desestabilización como busca hacerlo López Obrador es un contrasentido, es un suicidio.

La razón por la cual el IFE acaba de recordar a los partidos y los ciudadanos que está prohibido violar la veda electoral con marchas y manifestaciones es porque el candidato de las izquierdas pretende seguir utilizando a los jóvenes como rehenes de su obsesión antes y después del 1 de julio.

Los jóvenes merecen ser libres, así como piden a las televisoras poner fin a la manipulación informativa, así también deben exigirle a López Obrador que deje de usarlos, que respete su dignidad de hombres y mujeres autónomos e inteligentes.