Julián Gil…su vida…su historia

-Julián, ¿en dónde naciste realmente?
“Yo soy puertorriqueño, pero nací­ en Argentina”.

-¿Cómo?
“Imagí­nate. Yo nací­ en Argentina, de donde es la familia, mis orí­genes, donde me siento más cómodo, pero me siento puertorriqueño”.

-¿A qué edad dejas Argentina?
“A los nueve años y de ahí­ me fui a Venezuela, donde estuve hasta los 15, cuando mi familia decide ir a Puerto Rico. Y desde el primer dí­a que llegué a La Isla del Encanto, me enamoré”.

-Y Ana Bertha Espí­n, ¿qué me puedes decir de ella?
“Increí­ble. Ana Martin, el señor López Tarso, Humberto Elizondo, un montón, es una lista sensacional”.

-¿Y es tu segunda oportunidad en México…?
-Un regalo a mi carrera, a tanto sacrificio. Yo creo que la gran oportunidad, siempre lo he dicho, me la dio Carla Estrada, que fue la que me presentó a México y al mundo. Las novelas mexicanas son increí­blemente exportables y te dan una proyección muy buena”.

-¿Cómo conoces a Carla Estrada?
-En Miami… Carla es visionaria de nacimiento, y todo mundo sabe que es una gran productora. Yo trabajé con William Levy y David Zepeda en Acorralada, una novela que se hizo en Miami de Venevisión, yo era uno de los villanos, y de ahí­, Carla tuvo la visión de invitarnos a los tres a hacer Sortilegio, que para mí­ fue muy importante porque desde ahí­ mi vida y mi carrera cambió muchí­simo por la proyección y todo lo que significó Sortilegio”.

-¿Y no te dio miedo llegar a las telenovelas mexicanas con un papel de gay?
-No, para nada, yo creo que primero estaba cobijado por una gran directora que era Mónica Miguel, Karina Duprez y Carla. Cuando yo me reúno con Carla y me ofrece el personaje de Ulises en Sortilegio, que era un patán bisexual que se ?comí­a? a Chantal y a su esposo, que era Marcelo Córdoba, pues sí­ era… También a una de las gemelas de Jacky Bracamontes. Yo creo que uno debe hacer de todo; la vida del actor, mientras más cosas hagas y mientras más agresivas y atrevidas sean, es mucho mejor.

-Del actor y del no actor, ¿o qué, te vas a morir quedándote con las ganas de algo?
-En la vida personal sí­ es mucho más tranquilo y tú lo sabes.

-¿Y eres juguetón?
-Sí­, bastante. En la vida hay que ser juguetón, divertirse.

-¿Pero no juegas con las personas?
-No me gusta jugar con las personas, porque no me agrada tampoco que jueguen conmigo. Hay que tener mucho cuidado con eso y sobre todo con los sentimientos. Tengo que confesar que tuve épocas en las que jugué con mucha gente, porque no era sincero con mis sentimientos ni con los de la otra persona.

-¿Cuando estabas jovencito?
-Sí­, años atrás… todo el mundo lo sabe, lo digo, he sido infiel, me he engañado yo mismo por no ser sincero con tus sentimientos, pero los años te dan esa madurez de cuidar a la persona, el corazón, no sólo de la otra persona sino de uno mismo.

-¿Es difí­cil reconocer lo que estás diciendo, porque todo mundo dice “yo nunca he sido infiel”?
-No, yo sí­ he sido infiel.

-Julián, ¿cuál es tu verdadero nombre?
-Julián Elí­as Gil. Mi padre era argentino y mi madre chilena, los dos ya murieron.

-¡Cómo!
-Sí­. Murieron jóvenes. Cuando murió mami yo tení­a 29 años, fue de enfisema, fumaba muchí­simo. ¡No fumen! Yo siempre he recomendado que si lo puedes evitar, mejor, es una de las muertes más fuertes. En el caso de mamá, los últimos seis o siete años estuvo muy mal, de andar con tanques de oxí­geno, de no poder respirar, de dormir sentada, todo por culpa del cigarrillo, y eso no solamente le afecta a ella, sino a todo el cí­rculo, fue lamentable perderla tan joven, tení­a 59 años. Yo creo que podemos tener todo en la vida, pero cuando te falta la madre….

MI Padre murió y no pude decirle que lo querí­a…

¿Y dónde viví­a ella?
-Conmigo, en Puerto Rico. Ella nos dijo que el dí­a que se muriera cremáramos su cuerpo y tiráramos las cenizas en una laguna que hay en la isla, y pues ahí­ está. Y cada vez que voy a esa laguna tengo mi conversación con ella. ¿Por qué crees que me siento puertorriqueño?.

-¿Y tu papá?
-Él murió cuando yo tení­a 25 años, antes que mami. A los 29 ya estuve sin los dos. Mi papá se fue por una cirrosis, porque era alcohólico. Se las vio también bien feas y fue igualmente una gran pérdida. Dios sabe por qué hace las cosas. Por culpa del alcohol, mis padres se divorciaron.

-¿Tienes hermanos?
-Sí­, tengo dos hermanas, yo soy el rey de la casa, el único varón. Una está en Puerto Rico, Lorena, y la otra en Miami, Patricia.

-A pesar de todo, tuviste un infancia bonita, ¿no?
-Un poco fuerte por la situación económica y del alcohol. Mis padres tomaban mucho, los dos. Pero yo a veces hago como un análisis, o trato de volver al pasado y recordar ahora que estoy maduro, y veo la vida desde otro punto de vista. Me doy cuenta cómo luchaban, y aunque tuvimos muchos problemas económicos, eso hizo que se cobijaran también en el alcohol. Éramos muy humildes, pero los valores humanos siempre estuvieron intocables”.

-¿No hubo violencia?
-Para nada, no eran mala copa. Yo creo que tomaban para evadir la problemática económica que existí­a, éramos tres hijos y trataban de empujar ese hogar y no podí­an porque simplemente no habí­a plata.

-¿Sufrí­an ustedes por todo eso?
-Sí­, claro, mucho”.

¿Te daba pena que de pronto tus amigos vieran que tus papás?
-Sí­. Era raro invitar a un amigo a la casa y verlos a ellos de repente en alguna actividad mí­a, y si iban, pues habí­a mucha tensión porque podí­an llegar muy tomados… Fue un poco traumático ese tema.

-¿Y nunca lo hablaste con tu papá?
-Con papá no, con mami sí­ se luchó. Mi padre se fue y no tuve ni siquiera la oportunidad de decirle que lo querí­a, pues cuando él murió se habí­a ido ya a Argentina. Ellos se separaron cuando yo tení­a 13 años, cuando viví­amos en Venezuela.

-¿En qué momento de la vida dices, “soy el hombre de la casa”?
-A los 15 años, en Puerto Rico.

-¿Y tení­an papeles cuando se mudaron a Puerto Rico?
-No, yo llegué como ilegal; bueno, con visa de turista, y claro, me quedé con 15 años. Me cambió la vida de un dí­a para otro, porque de ser un niño que iba a la escuela, que jugaba fútbol y se divertí­a con los videojuegos, tuve que ponerme a trabajar. Mi primer trabajo fue en un restaurante lavando platos, luego pasé a hacer ensaladas hasta ser cocinero; me convertí­ en chef, después, me di cuenta que donde estaba la plata del restaurante era afuera, en el salón, y me acuerdo que le dije al dueño: ‘me gustarí­a trabajar en el salón’, por las propinas, y empecé sirviendo el agua y el pan. Después pasé a ser mozo, capitán del restaurante, luego sommelier…

A los 15 años, dejé de ser niño para ser padre.

-¿Para dónde ibas, querí­as ser actor?
-Sí­, pero tení­a que sacar a la familia adelante, y bueno, en Puerto Rico, para ser actor, primero tení­as que hacer teatro, cine, y después televisión. Mientras yo forjaba mi carrera en el mundo de la gastronomí­a, porque fue como una carrera, iba haciendo mis pininos en teatro. Teniendo 20 años empecé a hacer teatro y alternaba mis restaurantes con lo que me gustaba. Llegó un momento en que artí­sticamente me iba muy bien en Puerto Rico, que es una isla muy chiquita. Empecé a vender mis negocios para meterme cien por ciento a lo que realmente me apasionaba, el mundo del entretenimiento: conducción, actuación…Y en Puerto Rico, como estamos un poco limitados, lo que se hace mucho es teatro. Ahí­ fueron mis comienzos en teatro, hasta que en el 2004 decidí­ irme a Miami a probar suerte en las novelas, solito, con dos maletas”.

-¿Y tu mamá se quedó en Puerto Rico?
-Ya habí­a muerto. Seguí­ yo haciendo mis cositas en Puerto Rico, pero mi hija ya estaba grande”.

-¿En qué momento te casas?
-Me casé a los 15 años. Llego a Puerto Rico y a los tres meses, en esa crisis familiar, le voy a mi mamá con la noticia de que voy a ser papá.

¿Y no me digas que tu mamá no te agarró a trancazos… Pero a ver, vení­as ‘virgencito’…?
-No, era un tipo con 15 años, pero un tipo ya vivido, con algunas experiencias.

¿Pues a los cuántos años perdiste tu virginidad?
-Creo que a los 12…..

-¿A los 12 ya andabas de caliente?
“Sí­, siempre he sido muy averiguado; bueno, caliente, como le quieras poner. Y sí­, a los 12 años, y fue jugando a las escondidas… Estábamos jugando en una casa grande, jugábamos como ocho, pero me escondí­ tan bien, que nunca nos encontraron”.

-¿Y qué edad tení­a la niña?
-Como 15, nunca se me va a olvidar. Yo querí­a averiguar cómo era la cuestión y pues averigüé, y claro, cuando llego a los 15 a Puerto Rico, ya sabí­a por lo menos… Y bueno, pues llego a Puerto Rico, conozco a una niña y se embaraza.

-¿Qué edad tení­a ella?
-Creo que 17. Le digo a mi mamá ?voy a ser papá?, y ella en plena crisis económica, de enfermedad… Pero te decí­a que yo creo que ha sido una de las bendiciones más lindas que me ha dado la vida, mi hija, que hoy tiene 24 años es mi amiga. En aquel entonces fue una noticia fuerte, sin embargo gracias a Dios, tanto mi familia como la de ella nos ayudó, porque éramos dos niños jugando a ser papás”.

-¿Pero por qué no te cuidaste, por qué no te pusiste un condón?
-Yo creo que el error ahí­ fue la falta de educación sexual, por eso es muy importante que la gente hable con sus hijos y les digan las cosas tal cual. Yo con Nicole, mi hija, hablo de todo y obviamente no quiero que viva lo que yo viví­, no quiero decir con esto que fue malo ser padre a los 15, pero tampoco es bueno, porque dejas de hacer cosas que son normales en esos tiempos. Dejé de ser niño para ser padre, ir a trabajar para mantener una familia… En aquel momento fue muy sacrificado y fuerte, y yo ya con una responsabilidad a cuestas. Pero te lo digo de corazón, si volviera a nacer, lo harí­a nuevamente, la misma madre, el mismo padre, los mismos problemas, y ser padre a la misma edad. Suena fuerte, pero tengo una relación tan linda con mi hija”.

-¿Mantuviste a tu hija?
-Claro.

-¿Era rica?
-No, ella y yo vení­amos de familias humildes, es una gran mujer.

-¿Y te llevas bien con ella?
-Con las dos, con la mamá de Nicole y con la de Juliancito. Bueno, termino de contarte, me caso a los 15, da a luz… Me casé sólo civilmente, y duré año y medio casado, porque así­ como estaba jugando a ser papá, también jugaba a a ser esposo. Es difí­cil que dos chavales, uno de 15 y otro de 17, hicieran funcionar un matrimonio. Viene el divorcio, y en 1995 conozco a la mamá de mi segundo hijo, Julián”.

-¿Qué edad tiene él?
“Quince años, él vino cuando hice Sortilegio, y estará conmigo en las vacaciones de diciembre. Ahí­ ya no me casé, sólo convivi con Marí­a Hilda, la mamá de mi hijo, ella es también puertorriqueña y fue una relación bonita que nos dio la bendición de tener a Julián, pero no tuvimos la suerte de que funcionara”.

-¿Y te hiciste noviecito de Adriana Lavat o no?
-No, de Adri no. Sólo la conocí­.

¿Te haces novio de una mujer hermosa, que tú sabes que yo quiero mucho, que es Marjorie de Sousa?
-Eso fue cuando llegué de España a Miami, se supone que me vendrí­a otra vez a México, porque eran mis planes, pero decidí­ quedarme dos semanas en Miami para….

¿Deja adelantarme, yo hago una fiesta en Miami y vas tú y va ella?
-Sí­, ahí­ nos volvimos a ver después de mucho tiempo, porque ya habí­amos trabajado juntos. Ella tení­a novio, yo sí­ estaba soltero, nos volvimos a ver después de muchí­simo tiempo en tu fiesta y ya luego empezamos a salir un tiempo.

-¿Y te quiero preguntar de tu compañero William Levy, ¿sigue siendo el mismo?
-Yo conocí­ a William en el 2006, trabajando juntos y si ha cambiado lo ha hecho para protegerse. He tenido la oportunidad de platicar con él en esta época, y no ha cambiado porque yo he compartido con él a puerta cerrada y sigue siendo el mismo; pero si me preguntas a mí­ si pienso si ha cambiado, te digo que sí­, y si ha cambiado sé el motivo, es para protegerse, porque pienso que ha sido ví­ctima de los medios.

¿Tú corazón, cómo está ahorita?
-En construcción, así­ lo digo yo, porque ahora estoy solo.