Marco Antonio Muñiz empezara a despedirse de los escenarios

El cantante Marco Antonio Muñiz, el día de hoy dio la noticia de que se quiere retirar de los escenarios musicales.

“Ya me quiero ir … me quiero ir profesionalmente, pero no me dejan… porque si quiero llamar a todos mis amigos entonces voy a llamar a todo el escenario y no me van a dejar cantar”, expresó en “La Taquilla”.

“El lujo de México”, reveló que empezará a decir hasta pronto con música.

“Voy a empezar a decirles hasta pronto musicalmente. No sé cuándo me lleve Dios, pero estoy en la mejor condición de darle las gracias por tantas cosas tan bonitas que me han sucedido en la vida”, concluyó.
Marco Antonio Muñiz es uno de los intérpretes de la música romántica más aclamados en América, tal vez el mayor, porque nadie tiene tantos años de carrera artística exitosa: su primera actuación fue a los 13 años y después de 64 años sigue en el escenario.
Su carrera nació con el pasodoble y la época de oro de los tríos, y supo enfrentar con éxito la llegada del rock’n roll y las modas sucesivas, sin dejar de ser un referente de la música romántica mexicana y latinoamericana siempre exitoso, con presencia en todo el mundo.
Cuando Marco llegó por tercera vez a México, la XEW ya era toda una institución. En sus pasillos se veían pasar artistas, músicos, y empleados que corrían de un lado a otro. Artistas como Pedro Infante, Jorge Negrete, Pedro Vargas, José Alfredo Jiménez, Amparo Montes, Agustín Lara, Tin Tán, Francisco Gabilondo Soler, y muchos, muchos más, formaban parte de ella y la enriquecían.

Como ya se había hecho amigo de los porteros, lo dejaban pasar. Y también se hizo amigo de un tal Pepito, ayudante de Rosario Patiño, ex esposa del compositor Francisco Gabilondo Soler, el famoso Cri-Crí. La curiosidad de Marco lo llevó a conocer cómo era el trabajo que hacía Pepito como auxiliar.
Un buen día Pepito faltó al trabajo y la señora Rosario estaba desesperada. Marco, que conocía sus tareas, se ofreció a ayudarla, y ese fue su primer trabajo en la estación, al que él bautizó como de traidor, porque todo el día escuchaba
“tráeme esto, tráeme lo otro”. Además contestaba teléfonos, escribía cartas, cubría las necesidades de apoyo de oficina de la señora Patiño e incluso servía de arrancador de aplausos entre el público de algunos programas. Nadie sabía que Marco cantaba, pero ya estaba dentro.

Poco a poco, la señora Patiño le fue tomando cariño a Marco. Le comenzó a contar de su novio e incluso en varias ocasiones lo invitó a comer junto con él. En una de esas comidas, Marco decidió que era el momento de develar su secreto, y decidió cantarles una canción. Después de aquella ocasión, la señora lo invitaba para que amenizara sus fiestas, y en su deseo de ayudarlo le prometió conseguirle una audición con Armando Guzmán, el director artístico más temido de la XEW…