Rebeca Jones habla de su nueva vida

Tomar la decisión de alejarte de la persona con la que has compartido tu vida durante 25 años no es fácil; sin embargo, Rebecca Jones y Alejandro Camacho lo hicieron para conservar el amor que los unió durante tanto tiempo.
Quisieron mantenerlo en privado y lo lograron durante tres meses, pero en cuanto se filtró a los medios, la noticia se regó como pólvora y obligó a la actriz a dar declaraciones a la prensa. “Desgraciadamente hay revistas muy poco morales que se la pasan cazando a sus presas, nos pusieron un cuatro, y ya que salió a la luz no quiero mentir. No tengo ningún problema en decir que estoy separada de mi marido”, nos cuenta.
Si bien cualquier ruptura es dolorosa, ella está tranquila, incluso feliz, pues tiene en puerta la mejor catarsis posible: protagonizar la obra Filomena Marturano, adaptación de la película Matrimonio a la italiana que en 1964 estelarizaron Sophia Loren y Marcello Mastroianni.
“Esta obra me llegó como un regalo enorme, es un reto fuerte”.
Nadie mejor que ella para afrontar este desafío, y en nuestro shooting lo constatamos.
Rebecca es una mujer fuerte y decidida, y no se detiene ante ninguna adversidad.
Cuando todavía hay amor/ ¿qué lleva a una pareja a separarse? No es que se haya acabado, pero el amor cambia. Fueron 25 años de matrimonio, y de pronto yo necesitaba estar sola, al igual que Alejandro, y ya, no se remite a más. Cualquier pareja que te diga que ha sido muy feliz toda su vida, no es cierto, durante 25 años es muy difícil. Nosotros siempre hemos sido muy discretos y lo seguiremos siendo, nunca hemos hecho escándalo ni escarnio de nuestra vida, por eso no habíamos hecho un comunicado de prensa. Desgraciadamente hay revistas poco éticas que de eso viven.
¿Te afectó cómo salió a la luz? Era una situación que no quería que se ventilara hasta después del estreno de Filomena Martumno, pero desgraciadamente hay revistas muy poco morales y a las que les falta etica que se la pasan cazando a sus presas; nos pusieron un cuatro, y ya que salió a la luz no quiero mentir.
No tengo ningún problema en decir que estoy separada de mi marido.
¿Fue difícil tomar la decisión? La tomamos hace más ó menos dos meses y medio, de mutuo acuerdo. Nos estamos dando una oportunidad de que las cosas cambien, de que el amor que siempre nos hemos tenido se mantenga, quizá no como tal, pero que nos sigamos queriendo mucho, como siempre.
Ahora te enfocarás en el teatro. ¿Cuál fue tu primer acercamiento con esta obra? Vi la película con Sophia Loren y Marcello Mastroianni hace muchos años; ahora que me llamaron para hacerla, la retomé. Cuando Sergio Gabriel, el productor, me la propuso, me enamoré de ella. Recuerdo que estaba grabando en televisión y no me había comprometido a hacerla, pero una vez que leí el libreto y volví a ver la película dije: “Tengo que hacer a Filomena”.
¿Qué te parece la adaptación de la historia al teatro? El trabajo de Manuel González Gil, que también es el director y vino desde Argentina, es magnífico. La obra original dura tres horas, él la dejó en hora y media y conserva su esencia.
¿Te sientes cercana a tu personaje? Muchísimo, lo bonito del teatro es que nunca terminas, siempre encuentras algo nuevo.
Todos los días busco frescura y verdad. Es un reto porque es una mujer que tiene un pasado muy fuerte; fue forzada a ser prostituta a los 13 años y por lo mismo tiene un caparazón, lo cual me está implicando mucho como actriz, porque no puede llorar, no sabe, dice cosas tremendas pero no llora. El público no debe irse con la finta de que es un dramón insufrible, al contrario, es un melodrama muy hermoso con toques de humor y un ritmo increíble, completamente familiar.
¿Quién te acompaña en esta puesta? Juan Ferrara, Ceci Romo, Ricardo de Pascual, Eddy Vilard, Mauricio Rousselon, Priscila Faz y Wdeth Gabriel, que es la hermana de Sergio Gabriel. Hacemos un equipo muy bonito, somos 11 personajes en escena.
¿Ya habías hecho mancuerna con Juan Ferrara? Mace mucho trabajamos en una gira; él era el productor. Hace casi 30 años que no trabajábamos juntos; es divino, lo adoro, me siento muy cobijada.
Descríbenos a Filomena Marturano…
Fue prostituta, conoce a Domingo Soriano (Juan Ferrara) cuando es muy jovendta, a los 14 o 15 años. Él la toma como su amante, pero nunca la reconoce como su mujer; ella lucha para que lo haga, pero no lo logra, hasta que le confiesa que tiene tres hijos. Nadie lo había sabido durante tres décadas. La obra empieza con ella muñéndose, esta es su arma para conseguir que se case con ella.
Dices que es una obra familiar…
Sí, habla del amor filial; pocas veces en las propuestas de teatro se habla del amor a los hijos y de ellos a los padres. Básicamente a eso se remite el montaje.
¿Por qué apostar por este proyecto? En primer lugar, porque voy al mejor teatro de México, que es el Insurgentes, y tengo un elenco hermoso. Además, los escenarios siempre me rescatan del aburrimiento y me conectan con la gente. Tengo una carrera en la que me he ganado un lugar con el público sin tener que estar en Lina telenovela de moda; la gente sabe que si paga un boleto va a recibir algo de mí, y eso me sublima.
Vienes del éxito de Para volver a amar y ahora te refugias en teatro…
Me gusta mucho la televisión, me parece que está menospreciada por los actores, entre comillas, intelectuales, pero es muy difícil hacer buena televisión.
En mi caso, digo mis diálogos de memoria, no uso el apuntador electrónico, lo cual me da más frescura.
El teatro me acerca a la raíz de la actuación, me quita muchos vicios que te deja trabajar en televisión.
¿Tienes proyectos en cine? Sí, una película con Francisco Franco, el director de Para volver a amar y la puesta Todo sobre mi madre. Es una historia divina, ya tengo el guión, la empezamos a filmar el 24 de noviembre y habla sobre el teatro. Mi personaje es una diva de los escenarios que interpreta a Cesonia en la obra Calígula, La cinta muestra todo lo que sucede tras bambalinas.
¿Cómo compaginas el trabajo con tu papel de madre? Con culpas, porque las mamas siempre vamos a ser culposas, pero afortunadamente mi hijo Max estudia en Nueva York lo que le gusta, que es la música. Mi familia me apoya siempre.
¿Qué estudia Max? Está en una escuela de producción musical que se llama Dubspot; ya está terminando su maestría en esa rama y va a tomar otros cursos de música. Lleva allá seis meses, y el tiempo que se quede dependerá de cuántos años podremos subsidiarlo (risas).
Lo debes extrañar muchísimo…
¡Sí!, y a pesar de todo lo que amo México, me siento tranquila de que mi hijo esté fuera de aquí. La situación es terrible.
Por eso es bueno que lleguen a cartelera estas obras…
Sí, la gente saldrá con el corazón consolado, van a llorar de alegría y de tristeza, pero les aseguro que van a salir felices.