La novela Rubí fue muy importante para mí, porque fue mi
reecuentro con la vida y con Dios, porque estaba un poco alejado
de su mano. Trabajar con un equipo tan fabuloso me enseñó que
en el medio artístico sí hay amigos, y todos me ayudaron mucho.
Bárbara Mori antes de irse, me hizo una cena y me dio muchos
consejos", dice Miguel, quien al iniciar las grabaciones de la
telenovela estaba saliendo de una depresión que lo llevó a
intentar contra su vida cortándose las venas.

"Mi estado de ánimo era como para hacer Los Miserables, pero
en mi trabajo profesional tenía que alterar mi biorritmo y salir feliz
brincando como Loreto", dice. Una mueca de dolor se marca en
su rostro cuando recuerda que la traición de un grupo de amigos
lo colocó en un callejón sin salida.



















Confiesa que después de haber visto cara a cara a la muerte,
recuperó la esperanza, la fe en Dios y en cierta gente. Pero hubo
un tiempo en que todo era oscuro. Ni aún después del intento de
suicidio, lo dejaron en paz. "Los medios hicieron que enseñara
los brazos para tomar fotos de las heridas".

Miguel Pizarro afirma que no quiere falsear lo que le pasó, "Me
encontraron bipolar. Eso significa que si tienes una depresión te
vas al inframundo... y con una alegría te vas al cosmos. Eso
ocurre conmigo", explica Miguel, quien desafortunadamente
desconocía su padecimiento.  "Sabía que era temperamental, y
con eso de que todos los artistas lo somos, no se tomaron las
prevenciones".


















Miguel describe al diseñador gay como "una loca villana y
maléfica". El caso fue que ese personaje tan dicharachero y sus
compañeros, como Bárbara Mori con su cariño y Eduardo
Santamarina, que parece una castañuela de tan alegre, le
ayudaron a superar tan terrible momento.

"Mis amigos me apoyaban en todo. También me di cuenta de que
la gente me quería mucho. Gracias al trabajo y a las muestras de
amistad, estoy superando mis problemas, y además tengo
muchos proyectos.

Ahora estoy en la obra de teatro Mi Cristo roto, voy a lanzar un
disco, acabo de escribir un libro y voy a abrir una academia de
actuación", dice el actor con orgullo, y agrega: "Hay en mí un
nuevo Miguel, muy fuerte, y no le tengo miedo a nada, porque
pasé por algo muy espeluznante. Mis primeras salidas fueron al
hospital, a la iglesia y a la farmacia. Allí una dama me agarró la
mano y me dijo: "Qué bueno que esté con nosotros", cuenta
Pizarro, quien conserva su buen humor, pero dice que siempre ha
pensado en la muerte.

"Mi mamá murió muy joven y en sus últimos días yo dormía a su
lado. Me acuerdo que me hacía pipí, y esto, me han dicho los
terapeutas, era porque yo presentía la muerte de mi madre y no
quería que se fuera. Detrás de todo esto hay un enorme vacío de
presencias importantes para mí", dice el actor, quien se ha
sometido a cirugía para borrar las huellas de sus heridas... y que
ahora manda un mensaje de aliento.

"Todos aquellos que como yo han sufrido este trance, saben que
después de algo así, renaces. Debes vivir tu vida sin dejar que
nadie te maneje ni estorbe tu camino". Con la ayuda de Dios y de
sus amigos, Miguel considera superada esa etapa y se muestra
dispuesto a enfrentar todos los retos de su nueva vida.

No he dormido nada. Teníamos que estar en el aeropuerto (en
México) a las tres de la madrugada (de ayer). Me tomé un café
para espabilarme un poco, pero nada, estoy muy contento de
estar por primera vez en Nicaragua”, fueron las primeras palabras
del reconocido actor mexicano Miguel Pizarro, quien arribó ayer al
país a eso de la 1:00 p.m.

El miembro del elenco de la telenovela Rubí ha venido para llevar
a escena el monólogo Mi Cristo roto, hoy a las 10:30 a.m. y 7:30 p.
m., en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío.

Los boletos continúan a la venta en la taquilla. Por la mañana los
precios son en córdobas: 200 primer balcón, 100 platea y 50
segundo y tercer balcón. Ya no hay boletos para los últimos dos
lugares.

Por la noche son en dólares: 25 primer balcón, 20 platea, 10
segundo balcón y 5 el tercero. Tampoco hay entradas disponibles
para el último balcón.

Lo recaudado con estas presentaciones será destinado a Radio
María, cuya frecuencia es 99.9 FM.

EL COMIENZO DE LA HISTORIA

Miguel Pizarro intentó suicidarse el 14 de enero de 2004, luego
que dos “amigos” le jugaran sucio en la producción de una obra
teatral, e hicieran que él perdiera un millón 500 mil pesos (unos
143, 678 dólares).

Lejos de ser un tema intocable es su punto de partida para contar
cómo el monólogo Mi Cristo roto llegó a sus manos.

Recordó que fue un suceso público y difícil de enfrentar. “Los
medios me devoraron en ese sentido. Yo hubiera querido guardar
algo tan particular, pero no me lo permitieron, así que el salir a la
calle y estar expuesto al escrutinio diario de la gente fue difícil
para mí”, dijo.

Pizarro expresó ante un medio de comunicación internacional que
los fotógrafos y camarógrafos le pedían que se descubriera los
brazos para tomar fotos de las heridas causadas en su intento de
quitarse la vida.

Tres días después de haberse producido el suceso, el actor
recibió dos propuestas casi de manera simultánea: Mi Cristo roto
y Rubí.

“Alberto Mayagoitia me llamó y me dijo: ‘Miguel tengo la obra para
ti’. Yo ya entendí porqué me buscó. Alberto, además de ser un
extraordinario productor es una extraordinaria persona. Él me
eligió a mí porque vio que tenía el sufrimiento de un Cristo roto”,
reveló Pizarro, quien cumplió 45 años el pasado 8 de agosto.

Agregó que desde su punto de vista de actor, Mi Cristo roto no es
una obra religiosa.

“Me enfrento a ella como una obra de teatro. Meto toda esa
angustia y sinsabores en cada una de las palabras que digo. De
hecho me transformo, porque me la tomo como una cosa muy
personal. En el ir y venir he aprendido que va más allá de un acto
de egoísmo, de un actor que de pronto se presenta en el
escenario y se queda con un aplauso y todas esas vanidades.
Aquí no juega la vanidad, en esta obra, esa palabra no puede
existir”.

EL DIABLO QUE LLEVA DENTRO

Pizarro, quien está soltero pero buscando cómo fortalecer su
relación con una bailarina mexicana, se calificó como un diablito.

“Soy bien travieso, parrandero, me gusta echarme mis copas...
soy la antítesis de lo que puede ser un cura. La mezcla (de la
personalidad del actor con la del personaje del monólogo)
adquiere un rango de credibilidad. La gente ve algo auténtico”,
manifestó.

DISCO, LIBRO Y ACADEMIA

Como pocos, Pizarro es de los que cae y se levanta y cuando lo
hace es de verdad.

Muestra de ello es que además de andar presentando el
monólogo Mi Cristo roto, en distintos escenarios, se propuso
producir un álbum de música pop.

“Me siento muy orgulloso de él. Es un disco muy orgánico, porque
el sonido de los instrumentos es real. Está a punto de salir al
mercado bajo el nombre de Cierren boca”.

Tendrá títulos como Mala conducta, Porqué yo, Sobresalto, De
amor se muere, Ya no y Los siete magníficos. Pizarro lanzó su
primer disco hace 15 años, con la colaboración de Sergio
Andrade.

También está preparando un libro sobre actuación, cuyo énfasis
estará puesto en lo que aprendió en la calle. “Voy a contar lo real,
lo que no te cuenta los profesores comunes. Estará listo en el
2006”, afirmó.

Más adelante trabajará en la academia de actuación que desea
instalar en México.

ODIA EL MELODRAMA

“A mí no me gusta el melodrama. Lo trabajo y vivo de él, pero en
la vida real se me hace chocante. Y caer en cosas que no son
sinceras no va conmigo. Pero la verdad es que me han ocurrido
cosas muy sinceras y bonitas con la obra Mi Cristo roto”, reveló el
actor mexicano Miguel Pizarro, quien actuó en la telenovela Velo
de novia.