

Lucio muere, pero antes, al saber que Rubí fue quien lo delató,
pide a Elena que se vengue y le da las armas para hacerlo.
Alejandro sabe que salió libre gracias a Rubí y se siente
comprometido, además está deprimido pues Maribel terminó con
él.
Elena cuenta a Arturo y Elisa que se probó la inocencia de
Alejandro. Ambos hablan con Maribel con la esperanza de que no
se vaya de viaje y lo busque, ella se niega pues decidida a
cumplir su palabra, asegura que siempre estará de por medio
Rubí.
Rubí cree que ha triunfado en todo. Tendrá a Alejandro y antes de
morir Lucio puso sus acciones en la bolsa para multiplicar su
dinero. Soberbia como es, trata con desprecio a Loreto y rechaza
sus nuevas creaciones diciendo que contratará otro diseñador.
Loreto le exige que le pague todo lo que le debe y ella dice que lo
hará al día siguiente, en el piso de remates de la bolsa, donde
Loreto comprobará lo rica que Lucio la ha hecho.
Rubí regala Fernanda, la hija de Cristina a la que adora, las
escrituras de su vivienda y le dice que de ahora en adelante la
casa es suya y ella decide lo que se hará en esa casa. La niña la
admira y la sigue en todo, tanto que Cristina teme que su hija se
convierta en alguien como Rubí.
Para sorpresa de Rubí, en la bolsa de valores sólo ve caer el
valor de sus acciones y Loreto y Elena disfrutan ver cómo Rubí
queda en la bancarrota y con deudas que pagar que Héctor había
contraído con Lucio y ahora Elena tiene derecho de cobrar.
Rubí busca a Alejandro y le dice que perdió hasta el último
centavo que tenía por liberarlo. Fue el precio que pagó y lo hizo
con gusto, por amor. Alejandro se siente comprometido pero
como acaba de salir de prisión le pide que le deje darse un baño
y luego la buscará para que hablen. Rubí está convencida de que
tendrá a Alejandro y a su dinero. Se arregla muy hermosa para
recibirlo.
Mientras tanto, Genaro revisa las pertenencias de Héctor que le
dieron en el hospital y que no había querido ver luego de su
muerte. En ellas descubre la prueba de que Rubí había perdido a
su hijo antes de lo que dijo y que Héctor era inocente tal y como
aseguraba. Cuado Alejandro va a
RUBI
salir para encontrarse con Rubí llega Genaro y le muestra las
pruebas. Alejandro comprende furioso que Rubí mintió de nuevo y
esta vez en algo imperdonable.
Al llegar al departamento de Rubí, Alejandro se encuentra con
Elena y por ella se entera que Rubí se acostó con Yago y fue
amante de Lucio. Rubí recibe amorosa a Alejandro pensando que
va a proponerle matrimonio pero éste le reprocha por todo lo que
ha hecho. La discusión es muy fuerte y Alejandro sale del
departamento diciendo que nunca más la verá. Rubí lo sigue
desesperada y en la discusión cae por el barandal de las
escaleras y atraviesa una mesa de vidrio. Queda gravemente
herida. Alejandro la atiende y logra salvarle la vida pero no la
pierna. Rubí queda coja y con cortadas profundas en su rostro y
cuerpo.
Rubí dice a Alejandro que hubiera preferido morir a quedar fea y
coja. Él a pesar de todo, compadecido, decide pagar sus gastos
hospitalarios. Dentro de quince días le quitaran las máscara de
cicatrización y un cirujano plástico evaluará si puede operar a
Rubí para minimizar sus cicatrices.
Alejandro lamenta lo que le pasó a Rubí pero reconoce que todo
el amor que le tuvo ahora es sólo lástima y se angustia al saber
por Marco que Maribel se fue de viaje. Dice que la buscará donde
sea porque no puede estar con ella. Se escucha una voz, es la de
Maribel que le dice que no tiene que buscarla, que lo ama
demasiado para dejarlo y que no se fue a Italia. Se funden un
gran abrazo y fijan fecha para su boda.
Elena por su parte comunica a Elisa y a Genaro que Héctor no
murió del todo pus una parte de él vive en ella. Será madre y les
dará un nieto.
Rubí no resiste y se quita la máscara de cicatrización antes de
que llegue el médico. Horrorizada con su nuevo rostro, escapa.
Sus cicatrices son queloides y por lo tanto aunque la operen
seguirán viéndose gruesas y muy marcadas.
Al enterarse de que escapó Alejandro va a casa de Maribel para
protegerla. Por fortuna hay guardias de seguridad y Rubí no
puede entrar, pero jura vengarse.
Pasa el tiempo. Nace el hijo de Elena; del tumor mortal que tenía
en el cerebro, fallece Cayetano el esposo de Cristina; Elisa y
Arturo están felizmente casados; Genaro encuentra consuelo a su
soledad con su nieto; Luis y la hermana de Alejandro se van a
vivir al extranjero, becados como siempre desearon, Marco sigue
como el soltero empedernido, amigo de todas, novio de nadie,
RUBI
pero seguro de que algún día Cristina lo amará; Loreto ha dejado
de ser el modisto de moda y caído en desgracia; y Alejandro y
Maribel están a punto de casarse. Rubí no ha aparecido en
meses y ya han dejado de buscarla.
En la boda todo es felicidad hasta que aparece Rubí con sus
muletas y el rostro cubierto, con un arma y dispuesta a matar a
Alejandro. Sin embargo no puede matarlo, lo ama demasiado.
Decide matar entonces a Maribel aunque sabe que no es la
solución pues de todos modos, Alejandro no volverá con ella que
ahora es fea y coja. Va a disparar cuando Fernanda, su sobrina
que adora la ve y se acerca a los novios junto con Cristina para
poner el lazo. Rubí no es capaz de disparar.
Cuando felicitan a los novios que no se dieron cuenta de nada,
Cristina se da cuenta con angustia de que su hija Fernanda no
aparece. Descubrimos que habla con Rubí y acuerdan en secreto
seguirse viendo. Rubí la convence de que la ayudará siempre
para que sea rica y tenga casa, hoteles y más de lo que la misma
Rubí tuvo.
Sin saber nada de esto Alejandro y Maribel parten hacia Nueva
York a iniciar una nueva vida, donde él tiene un excelente contrato.
Pasan así casi veinte años de felicidad. pero al paso del tiempo
vuelven a México con un hijo joven, que adora a sus padres y
siente gran admiración por su padre. Carlos da la buena noticia a
su padre de que estudiará medicina como él.
Mientras tanto, en el colegio vemos una hermosa joven idéntica a
Rubí aunque con el cabello un tono más claro. Es Fernanda, que
ahora se hace llamar Rubí. Busca a su tía que vive sola y
amargada en una vieja vecindad. Rubí le dice que por fin llegó el
momento esperado de la venganza: Alejandro Cárdenas ha vuelto
de Nueva York y a nueva Rubí deberá buscarlo y conquistarlo, no
sólo a él sino a su hijo, para que padre e hijo se odien por amarla
a ella y la familia de Maribel quede destruida.
Alejandro entra a su privado y se sorprende al ver a una joven
igual que Rubí. Asombrado, sólo atina a decir “Rubí...” y Fernanda
va hacia él coqueta y le pregunta si la recuerda. Sin más, va hacia
él y le da beso, esperando que la historia se repita.