Canal+ estrena el 2 de octubre ''Criando malvas'' (Pushing
Daisies)
Canal+ presenta a partir del 2 de octubre una original serie que
ha arrasado en EE.UU., y se ha convertido en la ganadora de tres
premios Emmy 2008 (Mejor Montaje, mejor dirección de comedia
para Barry Sonnenfield y Mejor Banda Sonora): Criando malvas
(Pushing Daisies), una original fábula que se emitirá los jueves a
las 21:30 horas; además, los sábados a las 20:00 horas y los
domingos a las 14:05 horas.
La historia, compuesta por 9 episodios, es una mezcla sin
precedentes de romance, fantasía, humor y misterio. El resultado:
sorprendente. Una combinación del estilo Tim Burton con toques
de Amélie. Un cuento de hadas creado por Bryan Fuller (Héroes,
Tan muertos como yo) y Barry Sonnenfeld (Men in black, La
familia Addams). Ellos parten de la siguiente premisa: el
protagonista de su historia tiene el don de resucitar aquello que
ha muerto con sólo tocarlo. Pero las cosas no serán tan sencillas.
Todo se complica cuando Ned, el protagonista revive a su gran
amor: Chuck. La vida podría ser perfecta para ambos, excepto por
un cruel detalle: si él vuelve a tocarla alguna vez, ella volverá a
morir, y esta vez para siempre.
Un minuto. Una vida.
El joven Ned tiene 9 años cuando descubre que puede devolver la
vida a los muertos con sólo tocarlos. No tarda mucho en
descubrir que si en un minuto no vuelve a tocarles para quitarle la
vida de nuevo, alguien cercano morirá en su lugar.
Pasan los años y Ned (Lee Pace, Historia de un crimen, la serie
Wonderfalls) es un excelente pastelero. Por casualidad, el
detective privado Emerson (Chi McBride, las series House y The
Nine) descubre sus poderes y decide sacarle partido. Guardará
su secreto mientras le ayude a resolver casos devolviendo la vida
a víctimas de asesinato durante un minuto para que desvelen
quién ha sido el culpable y obtener así suculentas recompensas.
Yodo se complica cuando en la funeraria encuentran el cadáver
de Chuck (Anna Friel, ¡Goool!, la película), el gran amor de
infancia de Ned.
Una serie diferente…
Criando Malvas (Pushing Daisies) ha sido el fenómeno televisivo
del año 2007 en Estados Unidos. Tanto es así que su estreno en
la cadena ABC aglutinó a 13 millones de espectadores, lo que
convirtió la serie en el gran estreno del otoño.
Comedia romántica que se mueve entre la fantasía, el suspense
y el delirio. Un ritmo vigoroso, diálogos inteligentes, juegos
dialécticos y frases afiladas. Es un cuento alucinante sobre la
vida y el amor, con una estética tremendamente colorista,
imaginativa y rompedora, relatado por un narrador que saca de
cada detalle una nueva historia que nos traslada a mundos
increíbles.
… con muchas referencias
Uno de los grandes atractivos de Criando malvas (Pushing
Daisies) es poder disfrutar del amplio catálogo de influencias,
referencias y homenajes que recopila:
Bryan Fuller ideó por primera vez el cuento del chico que devolvía
y quitaba la vida con un dedo como argumento para un episodio
de su anterior serie Tan muertos como yo. Tanto en aquella como
en la breve Wonderfalls y en la exitosa Héroes, de las que ha sido
guionista y productor ejecutivo, su inspiración va de lo existencial
a lo cotidiano con absoluta pericia.
Como en el mundo irreal de Tan muertos como yo, convive sin
melodrama la vida con la muerte. En eso tiene mucho que ver con
A dos metros bajo tierra, de Alan Ball, autor del guión de American
Beauty (con una visión de la vida en los suburbios bastante
similar), que le valió a los productores de esta nueva serie de
Canal+, Dan Jinks y Bruce Coen (Abajo el amor, Big Fish), el
Oscar a la mejor película.
El sello de Barry Sonnenfeld (director de los dos primeros
episodios) es muy importante. Adaptador al cine de series de
televisión con mundos propios tan intensos como La familia
Addams y Wild Wild West, fue director de fotografía de los
primeros trabajos de los hermanos Coen (Arizona Baby, Muerte
entre las flores). Como productor es responsable además de
Ladykillers. Todas ellas han dejado su ADN en Criando malvas
(Pushing Daisies).
… y tintes de fábula.
Y cómo no, cuando hablamos de cuentos de hadas y de mundos
reales con toques de fábula, el universo de Tim Burton es
omnipresente. No sólo por la exagerada estética de Eduardo
Manostijeras, también por el tono ingenuo de La gran aventura de
Pee Wee, el formato de gran cuento de Big Fish, las
excentricidades de Charlie y la fábrica de chocolate (su autor,
Roald Dahl, es también determinante) y las referencias a La novia
cadáver, entre otras. Sin embargo, esta serie aporta mucho más
colorido en su estética que todas sus referencias.
La originalidad visual de Jean-Pierre Jeunet deja su huella, con la
concentrada atmósfera culinaria de Delicatessen y, sobre todo,
del fabuloso caos controlado de Amélie (de cuya banda sonora
resuenan algunos acordes en el episodio piloto).
Tiene además algo del morbo siniestro de La pequeña tienda de
los horrores, la fotografía technicolor y los decorados artificiales
de Abajo el amor, homenajes musicales a Grease. También
recuerda a cuentos populares, en especial a La bella durmiente,
a la mitología clásica, a Hitchcock, a La guerra de las galaxias…
Pero la serie de Canal+ tiene también gotas del estilo
detectivesco y del gusto por las tartas del agente Cooper en Twin
Peaks, los asesinatos surrealistas y las pesquisas amateurs de
Maddie y David en Luz de luna, el ingenioso e incansable parloteo
de Las chicas Gilmore…
Una producción totalmente distinta a lo habitual, que sin embargo
engloba un poco de todo, para dar forma así a una nueva apuesta
de Canal+ para esta temporada.



